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Red de conservación de la Biodiversidad
en República Dominicana

Apicultura y biodiversidad en República Dominicana

Abeja sobre su panal en la Reserva El Zorzal (San Francisco de Macorís-República Dominicana)

Los servicios que nos brinda la biodiversidad son muchos, como ya hemos visto en artículos anteriores. El agua que bebemos, el aire que respiramos o los suelos en los que cultivamos dependen de la riqueza de nuestros ecosistemas. Nuestros alimentos, nuestras medicinas o las fibras con las que confeccionamos nuestra ropa son recursos originados gracias a la biodiversidad.

Arroyo de la Reserva Científica Loma Guaconejo (Nagua-República Dominicana)Pese a todos los beneficios que la naturaleza nos brinda, el ser humano, al explotar los recursos como si fueran infinitos, ha venido decimando el capital natural que nos sustenta. En la actualidad el 60% de los ecosistemas se encuentran en serio declive. Miles de especies, esenciales para garantizar el buen funcionamiento de los ecosistemas, se encuentran amenazadas.

A pesar de ser un problema de gran envergadura, los medios de comunicación no le dan mucha importancia. Las mínimas subidas o bajadas de la bolsa ocupan todas las portadas de TV y de los periódicos, pero se ignora completamente el hecho de que nuestra biodiversidad se extingue a una velocidad hasta ahora desconocida. La causa principal de esta desaparición es la destrucción del hábitat.

La pérdida de la biodiversidad conlleva el deterioro de los servicios ambientales que nos brinda de forma gratuita. Esto además tiene consecuencias catastróficas para la especie humana, puesto que pone en peligro nuestra calidad de vida y en último instancia, nuestra supervivencia sobre la tierra.

Ave comiendo frutos del bosque en el Parque Nacional Valle Nuevo (Constanza-República Dominicana)En este contexto, la labor que desempeñan las abejas a través de la polinización, tanto de las plantas silvestres como de los cultivos, es imprescindible para la vida del ser humano en la tierra y de muchas especies que se alimentan de frutos. Ellas contribuyen de manera significativa al mantenimiento de la diversidad de los ecosistemas y al desarrollo de la agricultura.

No podemos obviar que centenares de cultivos, en realidad la mayoría de las plantas frutales, dependen de la polinización de las abejas o de otros polinizadores. El 80% de las plantas que producen flores son polinizadas por animales, de estos las abejas son los más importantes, pues ellas mismas polinizan entre el 80 y el 90% de estas plantas.

Las abejas desempeñan un papel indispensable en la vida reproductiva de los ecosistemas naturales y la supervivencia de la humanidad. Más de 4,000 especies de plantas sobreviven gracias a estos insectos sociales. Sin embargo, en los últimos años se ha señalado un declive importante de insectos polinizadores, un problema grave, pues pone en peligro nuestra seguridad alimentaria y la biodiversidad del planeta. Una de las causas de este declive es la utilización de insecticidas y semillas transgénicas en la agricultura.

Las abejas son indicadores de la salud del planeta: su declive es una señal de alarma que indica una severa degradación de nuestra biodiversidad. Sin ellas, desaparecería un tercio de los alimentos que consume la humanidad y la cobertura vegetal del suelo disminuiría, acentuando la erosión del viento y la lluvia. Cuidarlas debe formar parte de la agenda ambiental de todos los países.

Colmena del proyecto ejecutado por el Grupo Jaragua en el Parque nacional Jaragua (Oviedo-República Dominicana)En República Dominicana, muchas iniciativas de las organizaciones socias de nuestra Red de Conservación de la Biodiversidad han comprendido que la biosfera sólo podrá sobrevivir si los campesinos y los pequeños productores, especialmente los que viven cerca de las áreas protegidas, reciben un mayor beneficio preservando sus hábitats en lugar de destruirlos.

En este contexto, cabe destacar la importancia de la apicultura en el desarrollo rural sostenible, ya que puede ser un complemento económico interesante dentro de un modelo de producción diversificado, pues es compatible con otras actividades, tanto agrícolas como turísticas. Por ello, y gracias al financiamiento del Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF), muchos de los proyectos que estas organizaciones impulsan desarrollan la apicultura.

Así, iniciativas como la desarrollada por el Grupo Jaragua en el Parque Nacional Jaragua incluyen un componente de apicultura, pues es clave tanto para la conservación de la biodiversidad como para mejorar los ingresos económicos de las familias. Los apicultores son los aliados perfectos de los bosques pues son conscientes que cuanta más diversidad de plantas y flores encuentren sus abejas, más miel producirán y mayores beneficios obtendrán de su cosecha.

Miel de la Reserva El Zorzal (San Francisco de Macorís-República Dominicana)Otras organizaciones como el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (CEDAF) y el Consorcio Ambiental Dominicano, que forman parte de la Red de Apicultores (REDAPI) también han desarrollado este tipo de componente en sus proyectos. CEDAF en el Parque Nacional Los Haitises y el CAD lo va a poner en práctica en la Reserva Privada El Zorzal.

Es imprescindible fomentar la actividad apícola y promocionar los productos de las colmenas. Además, es fundamental que todos seamos conscientes de la relación entre abejas y biodiversidad y su importancia para la vida en la tierra. Si no puedes poner una colmena en tu vida, compra productos a los apicultores, ellos cuidan de ti y de nuestro planeta.

 

 

Por: Cristina Iglesias